Preparación
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En un bol grande colocá la harina junto con la levadura seca y mezclá bien para distribuir el fermento.
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Agregá el azúcar y la sal, y comenzá a incorporar el agua tibia de a poco, mezclando con una cuchara o espátula.
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Una vez que la masa empieza a tomar forma, amasá con las manos hasta unir todos los ingredientes. Tiene que quedar una masa uniforme y apenas pegajosa.
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Sumá la margarina y continuá amasando hasta que se incorpore por completo. Añadí un poco más de harina si es necesario para que deje de pegarse en el bol.
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Cubrí la masa con un paño limpio y dejala descansar entre 15 y 20 minutos.
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Dividí la masa en tres partes iguales. Si tenés cilindro, pasalas entre 7 y 10 veces, espolvoreando con un poco de harina para que no se adhiera.
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Si no tenés cilindro, estirá cada parte con palo de amasar y enrollalas como si fuera un pionono. Esto le da esa forma característica en capas.
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Colocá los rollos en moldes para pan previamente enmantecados o aceitados. Se recomienda que midan aproximadamente 25 x 10 x 6 cm.
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Tapá los moldes con un repasador y dejalos levar durante 1 hora, o hasta que dupliquen su volumen.
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Llevá al horno precalentado a 180°C y horneá durante 45 a 50 minutos, o hasta que estén bien dorados por fuera.
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Retirá del horno, desmoldá mientras están tibios y dejalos enfriar sobre una rejilla antes de cortarlos.
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